martes, 1 de mayo de 2012

Los extraños cristales del Nobel llegaron del espacio
Muestras de cuasicristales -un material con formas que nunca se repiten a sí mismas y cuyo descubridor ganó el último Nobel de Química-, hallados en Siberia 
pudieron llegar a la Tierra en un meteorito

Muestra de cuasicristales hallada en Siberia

El israelí Daniel Shechtman ganó el último Nobel de Química por el descubrimiento de los cuasicristales, un material con formas regulares que siguen normas matemáticas pero que nunca se repiten a sí mismas y que recuerdan a los fascinantes mosaicos árabes. 


Antes de ganar el premio más prestigioso del mundo, el científico fue durante largos años duramente tratado por sus colegas, ya que consideraban imposible que estos cristales existieran en la naturaleza e incluso llegaron a pedirle que abandonara su investigación. Sin embargo, Shechtman perseveró y en 1982 logró confirmar la existencia de algo que parecía imposible. Hasta aquí, la historia es conocida, pero ahora resulta que esos cristales pueden ser aún más extraños de lo que se creía. Tanto, que no son de este mundo. 

Un nuevo estudio realizado con muestras de cuasicristales hallados en las montañas Koryak en Siberia sugiere que llegaron a la Tierra en un meteorito.

Modelo atómico de los cuasicristales 
Los cristales no son criptonita ni la historia es de ciencia ficción, pero resultan igualmente apasionantes. 

Según describe la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU., científicos de la Universidad de Princeton han analizado la composición química de unos cuasicristales naturales encontrados en Siberia y conservados en el Museo de Historia Natural de Florencia. 

El equipo midió las diferentes formas del oxígeno contenido en la roca. Y resultó que ese patrón de los isótoptos de oxígeno era distinto al de cualquier mineral conocido que se haya originado en la Tierra, pero sí se parecía de forma extraordinaria a un tipo de meteorito (carbonaceuous chondrite)

Además, en las muestras también apareció un tipo de sílice que solo se forma a muy alta presión, como ocurre cuando un meteorito impacta contra la superficie del planeta. Todo esto sugiere que los cuasicristales pueden tener un origen extraterrestre, y que llegaron hasta nosotros en una roca espacial originada en el amanecer del Sistema Solar, hace 4.500 millones de años.

Todavía un misterio
Lo que ocurrió para que los minerales tengan esa forma tan extraordinaria resulta todavía un misterio, pero el hallazgo de los expertos de Princeton parece demostrar que los cuasicristales pueden formarse en la naturaleza y permanecer estables durante escalas de tiempo cósmicas.

Será curioso conocer qué opina Daniel Shectman sobre este origen espacial de los cuasicristales. Tras su descubrimiento en abril de 1982, los científicos produjeron otras formas de cuasicristales en los laboratorios y han descubierto estas rocas formadas naturalmente en Rusia. 


Además, una empresa sueca también ha localizado cuasicristales en ciertos tipos de acero y se experimenta con ellos en distintos productos, como sartenes o motores diesel. Pero eso sí, nunca jamás se había dicho de ellos que provinieran del espacio exterior.
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