sábado, 19 de mayo de 2012

¿El mundo es real o es una ilusión? 

Deja de creer que este mundo es la verdad y la absoluta realidad. 
Recuerda, esto solamente es temporal y está cambiando constantemente. Es solo una experiencia de aprendizaje. 

¿Qué es lo que genera esta falsa creencia de la aparente realidad del mundo que nos rodea, esta convicción de que todo es "real" y "sólido"? 


El error surge de la mente, que identifica a estas cosas como reales y palpables, a causa del pensamiento egoísta de separación. Como consecuencia de este razonamiento equivocado, la hipótesis formulada es: "Si yo puedo verlo, escucharlo, tocarlo, saborearlo y olerlo, entonces debe ser real, pues mis cinco sentidos pueden verificarlo." Esta línea de pensamientos parece ser la predominante en nuestra sociedad moderna. El resultado es, claro está, que el ego, la mítica criatura de la mente, comienza a propagar la idea de la especialidad y un estado de separación. Entonces aparece la horrible cara de la codicia desbocada que nos hunde, a nosotros y a todo el mundo, en el caos total. 

El miedo de perder algo o el miedo de no tener o de que nos dejen afuera. Nuestra identificación con el complejo ego- mente- personalidad, entonces, se zambulle de cabeza hacia la codicia, el miedo, el enojo, la lujuria, la violencia, la guerra y el odio. Hoy en día lo podemos ver en todas partes. 
Recuerda, la raíz de este caos total es la ignorancia de nuestra herencia, y el permitir que nuestros egos constantemente nos dividan y oscurezcan este claro conocimiento del Yo, detrás de una cortina de humo de engaño de los sentidos. 

Sin embargo, la chispa de nuestra verdadera realidad continúa parpadeando, como una memoria poco clara, en los profundos recovedos de cada corazón. Enterrada bajo una montaña de desechos autofabricados de causa y efecto llamada karma, yace la remembranza de nuestra gloria, el recuerdo de que somos la chispa divina del conocimiento eterno, el Dios de este universo, quien está lleno, siempre en paz, en un estado de total bienaventuranza, aquí y ahora. 

Así que recuerda ser simplemente este silencioso observador de todo. Este es el secreto de la realización del propio Yo. Esto definitivamente influye en cada uno de nuestros pensamientos, palabras, acciones y sentimientos, junto con el verdadero propósito detrás de cada uno. 

Inclusive nuestros científicos modernos están de acuerdo en que nada es rígido, aunque constantemente nuestros cinco sentidos nos engañen constantemente que es así. Todo es simplemente materia transformada en una variedad de formas y tamaños, animados e inanimados. Debido a muchos cambios y variaciones en sus estructuras atómicas y moleculares, las cosas entonces parecen diferentes y distintas. Estas estructuras y partículas se mueven continuamente, o vibran a distintas velocidades, por lo que tienen la apariencia de sólidas, liquidas o gaseosas ante nuestros sentidos.


La aparente solidez de una pared, cuando es vista bajo un microscopio electrónico de gran poder, es inexistente. Entonces, si tomáramos todo en la Creación y lo desmenuzáramos, ¿qué es lo que quedaría? 
Solamente la danza cósmica del Amor y la Luz de las moléculas y átomos.

Entonces ¿qué es real? 
La palabra en si connota algo absoluto y sin cambios. Dado que todas las cosas están cambiando constantemente, reordenándose, creciendo y erosionándose, ¿cómo podemos llamarlas permanentes y reales? Obviamente, no podemos. 

Por consiguiente, cuando encontramos en nuestras vidas estas experiencias constantes y cambiantes, debemos recordarle esto a nuestra imaginación fugitiva...
Echemos un vistazo a nuestras experiencias con los sueños. En estado del sueño, todos podemos ver, escuchar, tocar, parpadear y oler igual que en el estado de vigilia. Todo parece real para el soñador. Sentimos excitación y preocupación, placer y dolor, miedo y júbilo, alegría y tristeza, y hasta, si uno se golpea la cabeza de sueños contra una pared de sueños, entonces experimentara un dolor de cabeza de sueños. Podemos ser un emperador adinerado, gozando de todos los lujos imaginables, o podemos ser un pobre tullido que apenas puede mantener en una pieza su cuerpo y alma. 
Todo parece y se siente tan real como si estuviéramos despiertos.


Sin embargo, cuando nos despertamos de tales sueños, suspiramos aliviados o tristes y decimos: "Oh... fue nada más que otra experiencia de sueños." De la misma manera, en el instante en que nos despertemos de este sueño de la vida, esta experiencia cambiante del Ego al..."Yo soy la conciencia del cuerpo", nuestro Dios o espíritu conciencia de luz suspirará y dirá: "Oh... No fue más que otro sueño de experiencia en la tierra.

"Cuando las cosas en tu cambiante sueño terrestre se vuelvan agitadas, respira profundamente, cierra los ojos y recuerda las palabras "Oh.., no fue más que otro sueño de experiencia en la tierra".., porque eso.., es lo único REAL que quedará en ti.., el aprendizaje de dicha experiencia.

EN PROGRAMA DE GOOGLE MAP PUEDE INABILITAR CIERTOS APLICACIONES COMO LO DEMUESTRA ESTE VIDEO TUTORIAL Y PODRAS COMPROBAR QUE SABEN DE LA GEOMETRIA SAGRADA SOBRE EL PLANETA, LAS LINEAS LEY DE PODER, LOS CHACKRAS ENERGETICOS DE LA TIERRA Y SOBRE LA SERPIENTE DE LUZ O ENERGIA KUNDALINI DEL PLANETA QUE ESTA ANCLADA EN LA CORDILLERA DE LOS ANDES DE CHILE. SIGUE LAS INSTRUCCIONES Y TU MISMO LO VERAS EN TU APLICACION DE GOOGLE MAPS.


Revelaciones del "Codigo Cristico" 
La Dimension Egregorial

¿De donde venimos? 
¿Hacia donde vamos?

¿De que está compuesta la Realidad? 
¿Qué existe en verdad?

¿Estamos todos interconectados, 
o estamos solos y aislados?

Ley Lines & the Earth's Vertices
La Ley de las líneas energéticas en Europa.
Monumentos, naturales o de otro modo, serían colocados en la tierra no al azar, sino para formar una red gigante, que abarca toda la Europa Occidental. Las líneas son de la época prerrománica, tal vez incluso hasta el Neolítico fueron modelados en la Edad del Bronce y la Edad del Hierro y conservado vez en cuando durante la cristianización, casi llegando hasta nosotros intacta. Cualquiera que sea la razón por la cual diferentes puntos de la Tierra están conectados por líneas, un solo hecho parece cierto: la Ley de líneas propias y de los lugares que se conectan a cada uno de las otras zonas son positivos y sobre todo cargado de energía por los efectos ventajosos y favorable.

The Flower of life Grid, The Gulf of Aden Stargate Vortex 
and more geomancy and ley lines

Mandala.tv - flower of life
Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tú por dentro.

En el momento en que te dispones a cambiar, 
es asombroso cómo el universo comienza ayudarte
 y te trae lo que necesitas.
Louise L. Hay

UFO Sighting - Moscow, Russia - 05/16/2012
Un eclipse solar podrá verse el próximo domingo 20 May. 2012
desde diversas partes del planeta 
La Luna pasará por delante del Sol el próximo domingo 20 de mayo, causando un eclipse solar anular que podrá verse desde el sureste de Asia por el océano Pacífico hasta la parte occidental de América del Norte, informó la NASA. Los españoles no veremos el eclipse solar anular del domingo 

Simulation du éclipse solaire 20-05-2012

Ovnis Ufos Suiza 15 de mayo 2012.
Ovni Ufo Londres 26 de abril 2012

viernes, 18 de mayo de 2012

LA BOMBA ATOMICA,
FIN DE LA GUERRA

El futuro solo aparece sombrío, pero siempre ha sido así, no hay nada nuevo.


Se puede ir lo más atrás en la historia de la humanidad, al principio cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso por Dios y las puertas cerradas detrás de ellos. ¿Cómo sería su futuro? Debe haberles resultado muy sombrío. Todo lo conocido desapareció: la certeza, la seguridad, su mundo, todo les fue arrebatado ¿Cuál era la esperanza del futuro? Sólo oscuridad, muerte; debió ser aterrorizador.

Y esto no es una parábola: cada vez que nace un niño, el futuro se ve sombrío, porque se le separa de nuevo de la matriz -del ambiente seguro de la matriz - ; el niño desamparado es expelido ¿Qué piensa uno del niño? Los psicoanalistas dicen que el trauma más grande es el trauma del nacer y la persona lo sufre toda la vida.


La palabra trauma viene de la raíz que significa "herida". El trauma del nacimiento es la herida más grande; es raro encontrar una persona cuyo trauma de nacimiento haya sido sanado.


Sólo se cura cuando la persona llega a la iluminación, porque cuando una persona llega iluminarse vuelve a la matriz eterna de Dios; de otro modo la herida sigue doliendo.


La vida entera trata de esconder esa herida, pero ocultándola no desaparece. Cada niño que nace, viniendo del canal del nacimiento, debe sentir lo sombrío del futuro y cada uno lo ha sentido. Porque el futuro es desconocido.


No es algo nuevo que el hombre moderno está sintiendo; es como el hombre antiguo. Se puede ir a los registros más antiguos y en las antiguas escrituras, se dice "el futuro es sombrío" y como corolario "el pasado era dorado".


Esta es una actitud profunda en la mente; no tiene nada que ver con el tiempo y la realidad que lo rodea y hay que eliminar esa actitud pesimista. Todo depende de tu forma de verlo.


Por ejemplo, es sencillo decir: "El peso de Occidente es una pesada carga sobre los hombros del mundo debido a la bomba atómica" y nadie discute eso, es obvio. Pero quisiera que lo pensaras de nuevo, reconsidéralo. De hecho, es la bomba atómica la que ha hecho imposible la guerra. Ahora no puede haber guerra.


Podriamos haber continuado con las guerras porque nuestras guerras eran ineficientes, no había peligro. Por eso, en tres mil años, hemos peleado en cinco mil guerras; no había problemas, era un juego justo. Y la egoísta mente masculina disfrutaba mucho. Lo necesitaba. Y las guerras habrían continuado si no hubiera habido bomba atómica. La bomba atómica es el fin de la guerra.


El futuro no es sombrío. La verdadera existencia de la bomba atómica significa ahora que si nos decidimos por la guerra, será un suicidio universal ¿Quién está dispuesto a asumir ese riego? Nadie puede ganar y todos morirán; nadie saldrá ganador ¿pará qué entonces? La guerra sólo es significativa si alguien puede ganar y alguien salir vencido. La guerra se vuelve absurda si nadie puede ganar y ambos son destruidos.


Es sólo por la existencia de la bomba atómica que Rusia y Estados Unidos han evitado la guerra. Ambos están preparados, absolutamente preparados, pero la bomba atómica lo hace imposible.


Es ridículo ir a la guerra si ambos bandos van a ser destruidos ¿para qué? La bomba ha logrado que desparezca la motivación. ¿Quién va a asumir ese riesgo y para qué? Nadie va a estar allí para saborear la victoria ... nadie.


No habrá guerra. La Tercera Guerra Mundial no sucederá, y no es por Buda, o Cristo y sus discursos de no-violencia y amor. ¡No!. Será por la bomba atómica. Porque la muerte es absoluta; ahora el suicidio sería completo. No sólo el hombre sería destruido, sino los pájaros, los animales, los árboles, toda la vida en la Tierra sería destruida. Ésta es la única posibilidad de eliminar la guerra para siempre. Nos hemos vuelto tan eficientes en matar que ya no podemos permitirlo. Piensa de esta manera y te sorprenderás - entonces el futuro dejará de ser sombrío.

Osho. 
EL JUEZ JUSTO
Como siempre después de una revolución en mi cabeza, las ideas empezaban a decantarse y las relaciones entre ellas, a recuperarse. ¿Cuántas veces en mi vida había intentado entender el incomprensible misterio de los eternos compradores de buzones?

Nunca había podido encontrar un asomo de explicación a la inacabable existencia de víctimas para los "cuentos del tío". 

¿Qué pasaba por la cabeza de un individuo que terminaba comprando un transatlántico por unas monedas?

¿Cómo llegaba alguien a asociarse con un estafador? 
¿Por qué una persona medianamente inteligente acababa descubriendo después de pagarla, que la mercadería comprada a precio ridículo no era más que basura camuflada?

Ahora por fin, aparecía la respuesta:

Todos los estafados habían pensado en algún momento que la situación los beneficiaba, la mayoría habían pasado un rato relamiéndose en secreto de su ganancia posterior, muchos habían disfrutado creyendo que eran ellos los piolas que estaban estafando al otro...


¿Haría yo lo mismo cuando me tragaba algún anzuelo? Sí, claro que hacía eso. Claro que eso es lo que hago cuando me engancho. "Engancharme" no es otra cosa que quedarme colgado de cualquier promesa o afirmación que suene agradable a mis oídos. ..."Engancharse"... hasta recuerda al anzuelo... 

Y cómo no va a resonar así. Hasta la misma expresión castellana de "tragarse el anzuelo" ya insinúa este punto. ¡Tragarse un anzuelo en el que hay que ensartada una tentadora lombriz o peor aún, una atractiva, colorida y vistosa mosca... de plástico!.Me engancho... me trago el anzuelo... ¿con qué encarnan los otros... los que pescan? ... ¿cuáles son las lombrices que más me apetecen?... las promesas de amor eterno... la fantasía de aceptación total... la valoración y el reconocimiento de los otros... el deseo de ver primero lo que nadie vio... la vanidad de destacarme por sobre el resto... la mirada que me ve como yo quisiera ser... la permanencia incondicional de otro a mi lado... y tantas otras... ¡tantas! 

Yo me daba cuenta de que con el tiempo, la experiencia y el crecimiento, aprendía a escupir cada vez más rápido los anzuelos que me tragaba, pero... ¿y las heridas?


-¿Y las heridas, gordo? -le pregunté- ¿y las heridas? Tú me enseñas a despreciar las lombrices muertas y descoloridas, me muestras permanentemente cuáles son las mosquitas de plástico para que no me ensarte con los anzuelos, pero me parece que no me muestras cómo hacer para no lastimarme.


Parece que el destino de nosotros los crédulos, es terminar andando por la vida cosidos de cicatrices que fueron dejando algunos anzuelos que mordimos y otros que nos tragamos. Por lo menos, yo lo que quiero es no lastimarme más, gordo. Me niego a quedar en manos de la decisión de otros de dañarme o curarme. No quiero...


-Es el precio, Demián, es el precio. ¿Te acuerdas de la rosa de El Principito?


-Sí... Ya sé adónde apuntas: "... debo soportar algunos gusanos si quiero conocer las mariposas..."



-Eso -confirmó Jorge.

Me quedé en silencio rumiando una extraña mezcla de dolor, indignación, resignación e impotencia.


Después me quejé:

-Sigo pensando que el mentiroso tiene demasiadas ventajas y pocos costos.

-A veces sí y a veces, no -dijo el gordo-. La mentira tiene muchas contras. De todas maneras, lo peor de la mentira es que NO SIRVE... Antes o después, toda mentira queda expuesta y todo lo aparentemente conseguido, se desvanece como la niebla al salir el sol... y es más: a veces la vida hace justicia y el engaño se vuelve en contra del mentiroso.


Jorge entrecerró los ojos y buscó en su memoria:

-Viene cuento... -adiviné.

-Viene...


Cuando Lien-tzu murió, su esposa Zumi, su hijo mayor Ling y sus dos niños pequeños, quedaron en la más absoluta pobreza. Mientras el hombre de la casa estaba vivo, había estado trabajando de sol a sol en las plantaciones de arroz de Cheng.

El grueso de su paga era en arroz y sólo recibía unas pocas monedas, que apenas alcanzaban para las mínimas necesidades de la familia, a la cabeza de las cuales estaba el pago de los maestros y los cuadernos de estudio para Ling y sus hermanos.


El día de su muerte, Lien-tzu salió de su casa como siempre antes del amanecer. Camino a la plantación escuchó los gritos de auxilio que daba un anciano, que era arrastrado por las caudalosas aguas del río. Lien-tzu lo reconoció, era el viejo Cheng, el dueño de la plantación donde él trabajaba.


El nunca había sido un buen nadador, y se necesitaba ser un gran nadador para siquiera entrar en el río; cuánto más para rescatar al anciano. Miró a su alrededor, pero nadie transitaba el camino a esa hora... y correr a buscar ayuda, le llevaría más de media hora... Casi en un impulso, Lien-tzu tomó aire y se arrojó al río. Apenas llegó al anciano, la corriente empezó a arrastrarlo también a él río abajo. Los cuerpos sin vida de ambos aparecieron abrazados en el remanso del río, algunos kilómetros abajo...


Tal vez porque de alguna manera los hijos del anciano quisieron hacer responsables a Lien-tzu de la muerte de su padre, quizás porque el pequeño Ling era demasiado joven para el trabajo, o quizás porque como dijeron, no había tanto trabajo en los arrozales, pero el caso es que los hijos del muerto se negaron a concederle a Ling el derecho de conservar el trabajo de su padre.


El joven Ling insistió.

Primero les dijo que con sus trece años él ya era bastante grande para el trabajo, después les dijo que ese trabajo lo había heredado de su padre, después habló sobre su capacidad de trabajo y sobre su habilidad manual y cuando todo esto no sirvió, Ling les rogó el trabajo argumentando la necesidad económica de su familia. Ningún argumento alcanzó y el joven fue invitado a retirarse de la plantación.

Ling se indignó y empezó a alzar la voz, a reivindicar el sacrificio de su padre, a hablar de explotación, de derechos, de demandas, de exigencias...


En medio de un forcejeo, Ling fue sacado a empellones del lugar y arrojado a la polvorienta calle... Desde entonces la familia comía cuando podía, apoyada en algunos trabajos temporarios que conseguía Ling, y el sacrificio de su madre que lavaba y cosía ropas para otros.


Un día, como todos los días, Ling salía de la plantación, como todos los días había ido a pedir trabajo, como todos los días le habían dicho que no había nada para él... Salía con la cabeza baja, mirando el piso y sus gastadas sandalias. Pateaba las piedras que encontraba, consolando su dolor. De repente pateó algo y sintió un ruido diferente, buscó con la mirada lo que había pateado... No era una piedra, era una bolsita de cuero cerrada con un cordel y cubierta de tierra.


El joven la volvió a patear.

No estaba vacía. Hacía un hermoso ruido al rodar por le piso. Ling siguió pateando la bolsita durante horas y horas, disfrutando del sonido que hacía... Finalmente la levantó y la abrió. Adentro había un montón de monedas de plata... ¡muchísimas monedas!... Más de las que él había visto en su vida... Las contó..Eran quince. Quince hermosas, nuevas y brillantes monedas. Y eran de él. El las había encontrado tiradas en el piso. El las había pateado durante media hora. El había abierto la bolsa. No había duda de que eran suyas... Ahora por fin su madre podría dejar de trabajar, sus hermanos volverían a estudiar y todos podrían comer los que quisieran... todos los días.

Corrió al pueblo "de compras"... Llegó a la casa cargado de comida, de juguetes para sus hermanos, acolchados para abrigo y dos hermosos vestidos, traídos desde la India, para su madre. Su llegada fue una fiesta... todos tenían hambre y nadie preguntó de dónde había salido la comida, hasta después de haberla terminado. Después de la cena, Ling repartió los regalos y cuando los niños, cansados de jugar, se fueron a dormir, Zumi hizo señas a Ling para que se sentara a su lado.


Ling ya sabía que quería su madre.

-No creerás que lo robé -dijo Ling.

-Nadie te regalaría todo esto por nada... -dijo su madre.


-No, nadie regala -asintió Ling-. Lo compré. Yo lo compré.


-¿Y de dónde sacaste el dinero, Ling?


Y el joven le contó a su madre cómo encontró la bolsa de las monedas...

-Ling, hijo mío, ese dinero no es tuyo -dijo Zumi.

-¿Cómo que no es mío? -protestó Ling-. Yo lo encontré.


-Hijo, si tú lo encontraste, alguien lo perdió. Y ese que lo perdió es el verdadero dueño del dinero -sentenció la mujer.


-No -dijo Ling-. El que lo perdió, lo perdió y el que lo encontró, lo encontró. Yo lo encontré. Y si no tiene dueño, es mío.


-Bien, hijo -siguió la madre-. Si no tiene dueño es tuyo. Pero si tiene dueño hay que devolver su propiedad.


-No, madre.


-Sí, Ling, recuerda a tu padre y piensa qué te diría él..Ling bajó la cabeza y asintió a disgusto.


-¿Y qué haré con las monedas que gasté? -preguntó el joven.


-¿Cuántas monedas gastaste?


-Dos.


-Bien, ya veremos cómo podemos pagarlas -dijo Zumi-.


Ahora vete al pueblo y pregúntale a la gente quién perdió una bolsa de cuero. Empieza por preguntar cerca de donde la encontraste. Otra vez con la cabeza baja, esta vez saliendo de su casa, Ling se lamentaba de su destino. Al llegar entró en la plantación y preguntó al encargado si alguien había extraviado algo.


El encargado no sabía, pero iba a averiguar. Al rato, el hijo mayor del anciano y actual dueño del arrozal salió a su encuentro.


-¿Tú te llevaste mi bolsa de monedas? -le preguntó en tono acusador.


-No, señor, la encontré en la calle -contestó Ling.


-¡Dámela, rápido! -le gritó.


El joven sacó de entre sus ropas la bolsa y se la dio. El hombre vació la bolsa en su mano y empezó a contar... El muchacho se anticipó:

-Encontrará que sólo faltan dos monedas, Señor Cheng.

Yo juntaré el dinero para devolvérselas o trabajaré gratis hasta compensarlo.


-¡Trece!... ¡Trece! -rugió- ¿Dónde están las monedas que faltan?


-Ya le dije, Señor -empezó el joven-. Yo no sabía que la bolsa era suya.


Pero yo le devolveré su dinero...


-¡Ladrón! -lo interrumpió el hombre- ¡ladrón! Yo te enseñaré a no quedarte con lo que no es tuyo -y salió a la calle gritando-. Yo te enseñaré... yo te enseñaré.


El joven marchó a su casa. No podría saber si era mayor su rabia o su desesperación. A su llegada, le contó a Zumi lo sucedido y ésta lo consoló. Le prometió que ella hablaría con ese hombre para arreglar el asunto..Sin embargo, al día siguiente un emisario del juez llegó con una citación para Zumi y para Ling por el robo de diecisiete monedas de una bolsa. ¡Diecisiete!


Ante el juez, el hijo del anciano declaró bajo juramento que le había desaparecido de su escritorio una bolsa de cuero.


-Fue el mismo día que Ling estuvo a pedir trabajo - declaró Cheng- ... y al día siguiente, apareció este ladronzuelo diciendo que había "encontrado" esa bolsa y preguntando "si alguien la había perdido". ¡Qué descaro!


-Continúe señor Cheng -dijo el juez.


-Por supuesto que le dije que la bolsa era mía y cuando me la devolvió de inmediato revisé el contenido y confirmé lo que sospechaba: faltaban monedas. ¡Diecisiete monedas de plata!


El juez escuchó atentamente el relato y luego dirigió su mirada al muchacho que, avergonzado por la situación, no se animaba a hablar.


-¿Qué tienes para decir, Ling? La acusación que aquí se te hace es muy seria -preguntó el juez.


-Señor juez, yo no robé nada. Encontré esa bolsa en la calle. Yo no sabía que el dueño era el señor Cheng. Es cierto que abrí la bolsa y es cierto también que gasté parte de ellas en comida y juguetes para mis hermanos, pero fueron sólo dos las monedas y no diecisiete -el joven sollozaba-. ¿Cómo podría haber tomado diecisiete monedas de la bolsa si no tenía más que quince cuando la encontré? Yo tomé sólo dos monedas, señor juez, sólo dos.


-Veamos -dijo el juez- ¿Cuántas monedas tenía la bolsa cuando el joven la devolvió?


-Trece -contestó el demandante.


-Trece -asintió Ling.


-¿Y cuántas monedas tenía la bolsa cuando te faltó? -preguntó el juez.


-Treinta, Su Señoría -contestó el hombre.


-No. No -interrumpió Ling-. Sólo tenía quince monedas. Lo juro. Lo juro..-¿Jurarías tú -interrogó al dueño del arrozal- que la bolsa tenía treinta monedas de plata cuando estaba en tu escritorio?


-Claro, señor juez -confirmó-, ¡lo juro!


Zumi levantó su mano tímidamente y el juez le hizo señas para que hablara.


-Señor Juez -dijo Zumi-. Mi hijo es un niño aún y reconozco que ha cometido más de un error en esta situación.


Sin embargo, hay algo que puedo asegurar, Ling no miente. Si él dice que gastó sólo dos monedas, esto es verdad. Y si dice que la bolsa tenía sólo quince monedas cuando él la encontró, esa debe ser la verdad. Quizás, señor, alguien encontró la bolsa antes de que...


-Alto, señora -interrumpió el juez-. Es mi tarea y no la tuya decidir qué pasó y administrar justicia. Querías hablar y se te permitió, ahora siéntate y aguarda mi fallo.


-Eso Señoría, el fallo, queremos justicia -dijo el demandante.


El juez hizo una seña a su ayudante para que hiciera sonar el gong. Esto quería decir que el juez iba a dar su veredicto.


-Demandante y demandado, pese a que al principio la situación era confusa, ahora se ha tornado clara - empezó el juez-. No tengo razón para dudar de la palabra del señor Cheng cuando jura que le faltó una bolsa con treinta monedas de plata... El hombre sonrió malvadamente mirando a Ling y a Zumi.


-Sin embargo, el joven Ling asegura haber encontrado una bolsa con quince monedas -siguió el juez- y tampoco tengo razón para dudar de su palabra... Un silencio se produjo en la sala, y el juez siguió.


-Por lo tanto, es evidente para este tribunal que la bolsa encontrada y devuelta, NO ES la que perdió el señor Cheng y por lo tanto, no corresponde ningún reclamo a la familia de Lien-tzu. No obstante, se dejará archivado el reclamo del demandante a quien deberá entregársele cualquier bolsa que sea encontrada y devuelta en los próximos días y cuyo contenido de origen fuera de treinta monedas de plata..El juez sonrió y se encontró con los ojos agradecidos de Ling.


-Y en cuanto a esta otra bolsa, jovencito...


-Sí, Señoría -balbuceó el joven-. Me doy cuenta de mi responsabilidad y estoy dispuesto a pagar mi error.


-¡Cállate!... En cuanto a la bolsa de las quince monedas, decía, debo admitir que nadie ha reclamado todavía y que dadas las circunstancias -dijo, mirando de reojo al señor Cheng- creo que es poco probable que alguien la reclame... Por lo tanto, entiendo que la bolsa podría ser declarada propiedad de quien la encontrara. ¡Y ya que tú la encontraste... Es tuya!


-Pero, Señoría... -empezó a decir Cheng.


-Señoría... -intentó empezar Ling.


-Señor juez... -quiso decir Zumi.


-¡Silencio! -ordenó el juez- ¡Cosa juzgada! Fuera todos...


 
El juez se levantó y salió con rapidez del recinto, mientras el ayudante volvía a hacer sonar el gong...
Observa al mar...

Ve al mar y obsérvalo. Hay millones de olas, pero en sus profundidades el mar permanece calmado y tranquilo, en profunda meditación; el alboroto está sólo en la superficie, sólo en la superficie, donde el mar se encuentra con el mundo externo, los vientos. Por lo demás, en sí, siempre permanece él mismo; ni siquiera una ola; nada cambia.


Osho
Estar presentes en el dolor
El yo estructurado nos impide el acceso a nuestro verdadero ser, de modo que nuestra desestructuración personal se convierte en un vehículo para lo absoluto, y el principal obstáculo es que no sabemos estar presentes en nosotros mismos.


¿Cómo estar presentes en los lugares en los que no quisiéramos estar presentes? ¿Cómo estar presentes en los lugares de donde lo único que queremos es huir?


Esos lugares que detestamos son los lugares donde nunca aprendimos a estar, situaciones en las que nadie nos enseñó a estar y antes bien aprendimos a huir de ellos.

 
Tenemos que desarrollar la capacidad de estar allí nuevamente. Nos imaginamos que es imposible estar en lugares dolorosos y en consecuencia creemos que la única salida es reaccionar: meterse para adentro, atacar, culpar, escapar.

Después de haber vivido muchos años en esta actitud, esos lugares quedaron abandonados. A causa de este vacío de presencia, quedó internamente una especie de agujero negro, hay un pedazo que falta.


Las historias que nos contamos parten de la idea de que si nos metemos en nuestra pena, nunca vamos a salir de ella; si nos entregamos a nuestra tristeza, vamos a quedar atrapados allí. Es peligroso volver a ese lugar, lo imaginamos cubierto de oscuridad, cuando en realidad lo único que hay allí es falta de presencia.


Por eso tenemos que aprender la manera de estar presentes en aquel lugar, porque allí es donde vamos a curarnos a nosotros mismos.


Si podemos estar presentes en ese dolor, donde nunca habíamos estado, comenzaremos a encontrar nuestra fuerza.


Y entonces, otra vez, en el encuentro con nosotros mismos, el encuentro con el otro se hace posible. Estamos los dos presentes. Y de esto se trata.

Jorge Bucay.
EL PLANTADOR DE DÁTILES
-Mira, todo lo que tú enseñas parece muy cierto y por supuesto me encantaría pensar que es posible vivir así... Sin embargo, la verdad es que creo que tu modelo de vida no es más que un hermoso planteo teórico,inaplicable a la realidad cotidiana.

-No creo...

-¡Claro! Tú no crees porque para ti debe ser más fácil que para los demás.


Tú creaste una forma de vivir a tu alrededor y entonces ahora es sencillo, pero yo y casi todos, vivimos en un mundo común y normal. Nosotros jamás llegaríamos a hacer todo lo que hace falta hacer, para llegar a disfrutarlo.


-La verdad, Demián, es que yo vengo de ese mismo mundo real del que vienes tú, que yo habito este mismo planeta cotidiano que habitamos todos y que convivo con la misma gente común y normal que tú conoces... Admito que vivo un poco mejor que la mayoría de las personas que conozco, pero te quiero dejar en claro dos cosas: la primera es que el costo no fue pequeño.


Construir este "entorno" como lo llamas tú, demandó mucha energía y dedicación, mucho dolor y sobre todo muchas pérdidas. La segunda es que esto fue un proceso, quiero decir que cambiar lo que había para cambiar, conseguir que no se desmorone lo que había que preservar y recorrer los caminos que había que explorar, demandó un tiempo. No fue algo que pasó solo, ni que sucedió de un día para otro...


-Me imagino. ¡Pero por lo menos, sabías que al final estaba el premio que hoy y gozas!


-No es así. Y ese es otro de los prejuicios con que tú cuentas para tu análisis. Yo nunca tuve la garantía de ningún premio. Más bien, te diría que todo el camino que llevo recorrido hasta aquí, no es más que una apuesta a un resultado que en realidad tampoco llegó todavía.


-¿Cómo que no llegó?


-Todavía me queda mucho por hacer, Demián... Es más, no creo que yo consiga en toda mi vida, aunque la imagine larguísima, llegar a disfrutar de la plenitud total, disfrutar de la completa falta de expectativas, disfrutar de la actitud mental de aceptación plena de los hechos...


-¿Tú me estás diciendo que estás tomándote todo este trabajo, pensando que posiblemente nunca llegues a disfrutarlo a pleno?


-Sí.


-Estás loco.


-Es verdad, pero para tu beneficio soy un loco que cuenta cuentos y que ahora está por contarte uno.


En un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto, se encontraba el viejo Elihau de rodillas, a un costado de algunas palmeras datileras.


Su vecino Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis a abrevar sus camellos y vio a Elihau transpirando, mientras parecía cavar en la arena.


-¿Qué tal anciano? La paz sea contigo.


-Contigo -contestó Elihau sin dejar su tarea.


-¿Qué haces aquí, con esta temperatura, y esa pala en las manos?


-Siembro -contestó el viejo.


-¿Qué siembras aquí, Elihau?


-Dátiles -respondió Elihau mientras señalaba a su alrededor el palmar.


-¡Dátiles! -repitió el recién llegado, y cerró los ojos como quien escucha la mayor estupidez comprensivamente-. El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa de licor. 


-No, debo terminar la siembra. Luego si quieres, beberemos...

-Dime, amigo: ¿cuántos años tienes?


-No sé... sesenta, setenta, ochenta, no sé... lo he olvidado... pero eso ¿qué importa?


-Mira, amigo, los datileros tardan más de cincuenta años de crecer y recién después de ser palmeras adultas están en condiciones de dar frutos. Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojalá vivas hasta los ciento un años, pero tú sabes que difícilmente puedas llegar a cosechar algo de lo que hoy siembras. Deja eso y ven conmigo.


-Mira, Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñó con probar estos dátiles. Yo siembro hoy, para que otros puedan comer mañana los dátiles que hoy planto... y aunque sólo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea.


-Me has dado una gran lección, Elihau, déjame que te pague con una bolsa de monedas esta enseñanza que hoy me diste -y diciendo esto, Hakim le puso en la mano al viejo una bolsa de cuero.


-Te agradezco tus monedas, amigo. Ya ves, a veces pasa esto: tú me pronosticabas que no llegaría a cosechar lo que sembrara. Parecía cierto, y sin embargo, mira, todavía no termino de sembrar y ya coseché una bolsa de monedas y la gratitud de un amigo.


-Tu sabiduría me asombra, anciano. Esta es la segunda gran lección que me das hoy y es quizás más importante que la primera. Déjame pues que pague también esta lección con otra bolsa de monedas.


-Y a veces pasa esto -siguió el anciano y extendió la mano mirando las dos bolsas de monedas-: sembré para no cosechar y antes de terminar de sembrar ya coseché no sólo una, sino dos veces.


-Ya basta, viejo, no sigas hablando. Si sigues enseñándome cosas tengo miedo de que no me alcance toda mi fortuna para pagarte...


-¿Entiendes, Demián? -me preguntó el gordo.


-Más que eso: ¡me doy cuenta! -contesté yo...

Jorge Bucay.
India (Segunda parte)
El jainismo rupestre. 
Udayagiri-Khandagiri

Udayagiri-Khandagiri (Orissa, India). Colina de Udayagiri

La arquitectura rupestre era también practicada en Orissa, en la India oriental, como dan testimonio los monasterios rupestres excavados en las colinas gemelas de Udayagiri y Khandagiri, a 14 km de Bhubaneshwar, pertenecientes a la religión jainista.

Udayagiri-Khandagiri (Orissa, India). Vista parcial del complejo rupestre

El jainismo surgió en la India en la misma época que el budismo, hacia el siglo VI d C. Fue fundado por Vardhamana Mahavira, el vigesimocuarto de los jainas (conquistadores) o grandes patriarcas antecesores en cuyo ejemplo se inspiraba esta religión o filosofía que, como el budismo, proponía una profunda reforma del hinduismo védico dominante, rechazando su excesivo ritualismo.


El jainismo no rinde culto a un dios creador, y su doctrina se basa, también como el budismo, en el ahimsa o no-violencia, aunque llevándola al extremo: un jain evita matar hasta al más pequeño de los insectos. Su ideal religioso es el perfeccionamiento de la naturaleza humana, que se alcanza mediante una vida ascética.

Los monasterios rupestres de Udayagiri-Khandagiri son más humildes que sus coetáneos occidentales, y consisten en series alineadas de celdas que se abren a un vestíbulo porticado, careciendo de una sala central.


Están datados en su mayoría en los siglos I y II d C, apreciándose una evolución estilística en su iconografía que tiene a grandes rasgos un paralelo con la experimentada por otros monumentos budistas, como ocurre entre los stupas nº II y nº I de Sanchi (más arcaizante el primero, más clásico el segundo).


Udayagiri-Khandagiri (Orissa, India). Monasterio

La escultura que decora estos monasterios, representa otro lenguaje escultórico de la India. Aunque comparte ciertos motivos icónicos con el budismo hinayana (balaustradas, árboles sagrados...), el estilo es marcadamente diferente y posee características muy peculiares.


La 'Cueva de Ganesh' (Ganesha Gumpha) posee una veranda parcialmente hundida, cuyas columnas tienen ménsulas curvas talladas con figuras a modo de cariátides que simulan sustentar el techo
.


A uno y otro lado de la fachada se levantan dos elefantes de bulto redondo que guardan la entrada. Son los primeros ejemplares que se conocen en la India de parejas de animales guardianes a las puertas de un edificio religioso. 

La pared del fondo de la veranda está perforada por unas elaboradas puertas que dan a las celdas y exhibe interesantes paneles de bajorrelieves. Observemos el motivo de la vedika o balaustrada protectora, elemento ornamental común también en el arte budista.

Udayagiri-Khandagiri (Orissa, India). Monasterio

El monasterio llamado Rani-ka-Naur ('Palacio de la Reina'), el más grande y más tardío del complejo de Udayagiri, se articula en dos pisos con verandas porticadas que circundan por tres lados un patio al aire libre. Sus esculturas y relieves, aunque en deficiente estado de conservación, son muy expresivos.


Udayagiri-Khandagiri (Orissa, India). Monasterio

Destaca un friso que se extiende entre los arcos de las puertas de la veranda del segundo piso, representando una serie de escenas de incierta interpretación (actividades de caza, de guerra, de culto, estampas de la vida cortesana, símbolos religiosos). 

Una vez más se aprecian parecidos estilísticos con el gran stupa de Sanchi, con composiciones abigarradas de figuras de modelado muy flexible. Tienen al mismo tiempo un ágil y fluido movimiento, con preferencia por las figuras humanas altas y delgadas. Los relieves de las garitas de guardia del patio son también muy notables, describiendo románticos paisajes boscosos con rocas por las que caen cascadas sobre lagos donde se bañan elefantes.

Sobresale por su insólita tipología la 'Cueva del Tigre' (Bagh Gumpha), que tiene la forma de una cabeza de felino en cuyas fauces se abre la puerta de la celda.
Una inscripción de 117 líneas sobre el dintel de la entrada a la 'Cueva del Elefante' (Hathi Gumpha) fue mandada grabar por el rey Kharavela (ss II-I a C), relatando sus conquistas y los favores concedidos a la comunidad jain.


Udayagiri-Khandagiri (Orissa, India). Cueva de Ganesh
 

Udayagiri-Khandagiri (Orissa, India). Cueva de Ganesh

Delante de la fachada de la 'Cueva de Ganesh' (Ganesha Gumpha) se levantan dos elefantes de bulto redondo que guardan la entrada. Son los primeros ejemplares que se conocen en la India de parejas de animales guardianes a las puertas de un edificio religioso. 

Udayagiri-Khandagiri (Orissa, India). Cueva de Ganesh. Veranda

Las columnas de la veranda o vestíbulo porticado de la 'Cueva de Ganesh' poseen ménsulas curvas talladas con figuras a modo de cariátides que simulan sustentar el techo.
La pared del fondo de la veranda está perforada por unas elaboradas puertas que dan a las celdas de los monjes y exhibe interesantes paneles de bajorrelieves. Observemos el motivo de la vedika o balaustrada protectora, elemento ornamental común también en el arte budista.


Udayagiri-Khandagiri (Orissa, India). Monasterio de Rani-ka-Naur. Garita

Relieves de una garita

Udayagiri-Khandagiri (Orissa, India). 
Monasterio de Rani-ka-Naur. Veranda

Udayagiri-Khandagiri (Orissa, India). 
Monasterio de Rani-ka-Naur. Relieves


Udayagiri-Khandagiri (Orissa, India). 'Cueva del Tigre'

India (Primera parte)
El amanecer del budismo 
En la India se da la paradoja de que siendo el país donde nació y vivió (en el siglo VI a C) el Buda Siddharta Gautama Sakyamuni, y donde se fundó el budismo, el porcentaje de adeptos a esta fe es hoy muy minoritario con respecto a otras grandes religiones como el hinduismo o el islam. Y por contraste con otros países por los que se expandió el budismo, como Sri Lanka, Nepal, Tibet, Indochina, Corea, Japón... donde la inmensa mayoría de sus habitantes la profesan. 

Si el budismo llegó a ser un credo mayoritario en el Indostán a partir del emperador Ashoka (siglo III a C), con el paso de los siglos terminó siendo absorbido de nuevo por la religión brahmánica, de la que había nacido como reforma, y tanto es así que hoy, para un hinduista, Buda no es sino otro 'avatar' o encarnación de Vishnu. 

Subsisten, sin embargo, comunidades minoritarias de fieles budistas en la India, que podrían rondar en torno al 1% de la población, sin contar a los refugiados tibetanos. 

Capitel de Ashoka 
El norte de la India es la 'tierra sagrada' del budismo. 
Para los budistas de todo el mundo, los lugares que fueron hollados por los pies de Buda son santos. La ciudad donde nació y decidió su 'Gran Renunciación' (Kapilavastu); los sitios donde vivió en su peregrinar por el Bihar y tierras aledañas (Rajagriha, Ayodhya...); el emplazamiento del árbol de Bodhi, bajo el cual alcanzó la iluminación (Bodh Gaya); la ciudad donde murió (Kusinagara).


A estos lugares, de los que a veces no quedan sino unas exiguas ruinas de tiempos del Iluminado, acuden peregrinos de todos los países budistas, muchos de los cuales efectúan generosas donaciones a sus monasterios. 

A mediados del siglo III a C ocurrió un hecho que marcó un antes y un después en la historia de la India. El poderoso emperador Ashoka, de la dinastía maurya, se convirtió al budismo y el año 255 a C elevó esta fe al rango de religión oficial de su imperio (que abarcaba gran parte del norte de la India).

Ello fue consecuencia de la experiencia traumática sufrida por el emperador cuando fue testigo de la espantosa masacre desencadenada por la guerra que había emprendido para conquistar el reino de Kalinga (nordeste de la India). 

Ashoka, profundamente arrepentido, se dedicó desde entonces a propagar el budismo por toda Asia, construyendo monumentos en los lugares santos relacionados con la vida de Buda y erigiendo en puntos clave columnas monolíticas exentas, que llevaban inscritos en el fuste los llamados 'edictos de Ashoka', textos en los distintos idiomas (incluido el griego) hablados en cada lugar, en los que se defendía la filosofía búdica del ahimsa o no-violencia y se propugnaban valores como el amor, la verdad y la tolerancia. 


Las columnas de Ashoka estaban coronadas con elaborados capiteles de motivos zoomorfos (leones, toros...) que, a juzgar por los pocos que se han conservado, eran verdaderas obras maestras de la escultura. El soberbio capitel de Sarnath (foto izda) es hoy escudo y emblema de la India. 

Sorprende en estos capiteles su madurez estilística en una época tan temprana. En su estilo se detectan influencias del arte de la Persia aqueménida, e incluso del arte helenístico (recordemos que los reinos de Bactria y Gandhara, al noroeste del Indostán, habían experimentado un proceso de helenización a partir de la incursión colonizadora de Alejandro Magno). 

El budismo fue creciendo en adeptos, si bien convivió en un clima de tolerancia con el hinduismo, el jainismo y demás credos de la India. 

Cobró gran fuerza el movimiento monacal, de larga tradición en la India, cuna de ascetas, y numerosas órdenes de monjes se establecieron en eremitorios rupestres convenientemente alejados del ruido mundanal de las ciudades, aunque no tan lejos como para quedar privados de los recursos económicos que gracias a la devoción de los fieles afluían con regularidad a las comunidades monásticas. Donaciones que les reportaron notables riquezas, y por consiguiente gran influencia, y que les permitieron contratar a maestros canteros, arquitectos, escultores y artesanos para realizar el milagro de transformar las rocas en santuarios. 

India rupestre 
La cosmovisión budista suponía una reforma del hinduismo védico y generó una iconografía específica que marcó pautas muy concretas en el arte y la arquitectura del subcontinente. El budismo primitivo o hinayana (= 'pequeño vehículo', llamado también theravada = 'enseñanza de los ancianos'), que en la India duró hasta el siglo II d C, no admitía ninguna imagen figurativa del Buda histórico, fundador de su religión (de forma parecida a como ocurre en el islam, que proscribe las imágenes del profeta Mahoma). 

La presencia del Maestro se deja notar, sin embargo, en las esculturas que adornan los edificios búdicos. Era invocada por medio de representaciones de objetos alegóricos que simbolizaban al Buda: sus huellas, el árbol de Bodhi, la rueda de la ley, el stupa, el trono vacío, el escabel, el parasol, etc. Cuando en estos edificios veamos una figura humana de Buda, podemos estar seguros de que fue añadida en la posterior época del budismo mahayana (en torno al siglo V d C). 

El stupa es el monumento más típico de la fe budista. Esencialmente consiste en un montículo en forma de cúpula dentro del cual se guardan reliquias budistas. Es decir, una especie de relicario monumental, que funciona como objeto de culto y meta de peregrinaciones. Su origen es anterior al budismo y se remonta a los túmulos funerarios levantados sobre los restos de los difuntos.

El stupa budista adoptó un canon arquitectónico regular a partir del imperio maurya: la cúpula hemisférica era coronada por un parasol rodeado de una pequeña balaustrada, el montículo se levantaba sobre una plataforma, y el conjunto era circundado por una amplia balaustrada a modo de parapeto realizada con postes y vigas entrecruzados, con una disposición reminiscente de la artesanía de madera y bambú. 

Con el tiempo, los stupas se fueron haciendo más grandes y elaborados. Los stupas primitivos de ladrillo eran recubiertos y agrandados con sillares de piedra hasta obtener dimensiones colosales, como en Bharut, Sanchi o Amaravati, y, más adelante, ya en época gupta, el stupa Dhamekh (en Sarnath). 

Así, un stupa puede esconder en sus entrañas otros stupas más antiguos. A las balaustradas (vedikas) que los rodeaban se les fueron añadiendo pórticos monumentales (toranas) de profusa decoración escultórica, consistentes en postes verticales sosteniendo tres arquitrabes que sobresalen por los lados, formas que imitaban los pórticos de madera y bambú, y que tuvieron derivaciones posteriores cuando el budismo se expandió por otros países de Asia, como China y Japón. 

India rupestre 
En la misma época en que las comunidades budistas de sitios como Sanchi, Bharut o Bodh Gaya estaban construyendo stupas de sillería, otro tipo de arquitectura muy diferente empezó a ser practicado en otras partes del país. 

Se trataba de establecimientos monacales compuestos de estancias de considerables dimensiones y gran ambición arquitectónica, pero no construidas en madera o piedra sillar a la manera tradicional, sino labradas en la roca viva de los acantilados por medio de picos y cinceles. 

 

Se pueden distinguir dos tipos de edificios rupestres budistas: los chaityas (o templos propiamente dichos) y los viharas (o monasterios).


Ambos edificios estaban relacionados entre sí y se esculpían alineados adyacentemente en cada acantilado, a cada chaitya correspondiendo uno o varios viharas. 

El chaitya es una gran sala destinada a congregaciones y ceremonias, de planta rectangular oblonga terminada generalmente en un ábside, y dividida en una nave central y pasillos laterales por una columnata que recorre el perímetro, conformando un deambulatorio. En el centro del ábside se levanta un stupa, monolítico y macizo, que es el objeto central de culto. Se crea así un pasillo que permite la circunvalación ritual alrededor del stupa. 

El techo tiene forma de bóveda de medio cañón. Se accede a la sala a través de un porche o vestíbulo porticado que da a una fachada a modo de pantalla provista de una o varias puertas. 

La fachada posee en lo alto una amplia ventana encajada en un arco curvilíneo característico, llamada 'ventana de chaitya', que permite la entrada de aire y luz, e ilumina el interior como un gran rosetón de iglesia. 

La morfología de esta ventana tiene sus antecedentes en los edificios de madera del tipo de Lomas Rishi en las colinas Barabar, y es muy semejante al perfil de una hoja del árbol de Bodhi, la higuera pipal bajo la que el Buda alcanzó la iluminación: uno de los símbolos sagrados del budismo. 

Este elemento formal (llamado también gavaksa y kudu) se repite y se multiplica en la decoración escultórica de todos los edificios budistas, adoptando mil variantes: ventanas, ventanucos, bóvedas, arcos, arquillos ciegos... 

Su juego de curvas cóncavas y convexas rematadas por un pináculo evoluciona a lo largo del tiempo hacia una cada vez mayor complejidad, siendo recogido también por la arquitectura brahmánica y persisitiendo a través de los India rupestre siglos hasta nuestros días, como constante recuerdo de las formas de madera que subyacen en sus orígenes.


Esta evolución estilística ayuda a datar cronológicamente los distintos edificios de la arquitectura budista e hindú. Hay otras claras similitudes con la arquitectura de madera, como las nervaduras en forma de costillas que aparentemente sustentan las bóvedas, por lo general imitadas en piedra, pero a veces realmente de madera, como en los casos de Bhaja y Karla. 

Las columnas son casi siempre de fuste octogonal, con basas en forma de jarrón y capiteles con animales unidos por el dorso reposando sobre un loto campaniforme, una imaginería derivada de la tradición maurya, que a su vez está influida por la persepolitana. Un vihara es un monasterio, un alojamiento de monjes. 

El edificio rupestre se articula alrededor de una sala central, por lo general cuadrada y de techo plano, tres de cuyas paredes están horadadas por puertas que comunican con las celdas individuales donde pernoctaban los eremitas, y la cuarta se abre a un vestíbulo porticado (o veranda) que da al exterior. La sala central funciona como un patio para reuniones. 


Las celdas de los monjes eran pequeñas y muy austeras, desprovistas de toda decoración, y a menudo albergaban una cama adosada a la pared, esculpida también en la misma roca. Las puertas de las celdas eran de batientes de madera, como lo demuestra la presencia de agujeros que hacían de quicios para encajar los goznes. 

En el exterior de los viharas suele haber cisternas talladas en la roca del suelo, que recogen y almacenan el agua de lluvia, conducida hasta allí mediante canalizaciones incisas en el acantilado. Los viharas suelen ser de un piso, pero los hay de dos  y tres pisos. 

La decoración de muros, frisos, arcos, columnas, puertas y ventanas combina los habituales elementos formales propios del budismo: arco-chaitya, balaustradas, stupas, celosías.., todos ellos procedentes de la arquitectura en madera. Conviene tener en cuenta que lo que vemos de los chaityas y viharas no es sino el esqueleto pétreo de lo que hubo, pues todo el mobiliario y los objetos de culto han desaparecido con el tiempo, y asimismo se han desvanecido las partes arquitectónicas resueltas en carpintería –que también las había, ensambladas con las esculpidas en roca–, como fachadas, aleros, celosías, plataformas, balconadas, etc. 

Ofrecemos a continuación cinco ejemplos de los primeros complejos rupestres que se esculpieron en el amanecer del budismo, entre los aproximadamente mil doscientos que existen en distintos parajes de la India.

INDIA RUPESTRE
Los comienzos del arte budista e hindú Prehistoria

Las cuevas de Bhimbetka abren sus bocas entre las rocas y peñascos de una colina que sobresale en la llanura de Madhya Pradesh, una estribación de los montes Vindhya en la zona sur de la gran meseta central de la India.
Entre masivos afloramientos de arenisca que la naturaleza ha moldeado con las más caprichosas formas, se esconden cinco conjuntos de cuevas y de abrigos roqueros (refugios naturales bajo las rocas), que exhiben en sus paredes pinturas rupestres cuyas fechas de ejecución han sido datadas desde el paleolítico hasta el medievo. El complejo es considerado como el mayor tesoro de arte prehistórico de la India.


Cuevas de Bhimbetka (Madhya Pradesh, India)

Cuevas de Bhimbetka (Madhya Pradesh, India). 
Pinturas rupestres de elefantes

De los 750 refugios roqueros y cuevas de Bhimbetka, 500 están ornamentados con pinturas. Sus motivos iconográficos describen la vida y tiempos de las poblaciones que habitaron las cavernas –incluyendo escenas de parto, danzas y libaciones comunales, ceremonias y enterramientos religiosos–, así como representaciones de animales y plantas observados del natural entre las especies del entorno.

Cuevas de Bhimbetka (Madhya Pradesh, India). Bisonte atacando a un hombre

La iconografía del arte rupestre de Bhimbetka refleja una larga interacción entre los humanos y el paisaje, y está claramente asociada a una economía de caza y recolección, de tipo muy parecido al sistema de vida de las actuales poblaciones adivasi (aborígenes) de los alrededores. Las tradiciones culturales de los habitantes de las veintiún aldeas adyacentes al sitio guardan una gran semejanza con las representadas en las pinturas.

Cuevas de Bhimbetka (Madhya Pradesh, India). El 'zoo'
Entre los variopintos temas de las pinturas de Bhimbetka se pueden distinguir múltiples representaciones lineales de figuras humanas, como cazadores, jinetes, danzantes, guerreros... y escenas que muestran detalles de las actividades cotidianas de los hombres antiguos. Danza, música, monta de caballos y elefantes, combates, cacerías, peleas de animales, recolección de miel, decoración de cuerpos, disfraces, máscaras, escenas domésticas...
   Entre los animales que pululan por los roquedos pintados de Bhimbetka podemos ver búfalos salvajes, tigres, leones, jabalíes, elefantes, caballos, ciervos, antílopes, perros, lagartos, cocodrilos, etc.

Cuevas de Bhimbetka (Madhya Pradesh, India). Guerreros a caballo

Las cuevas y pinturas rupestres de Bhimbetka fueron redescubiertas en 1957-58 por el Dr. Vishnu Shridhar Wakankar, un eminente arqueólogo de la India. Hasta entonces los historiadores creían que los más antiguos registros artístico-culturales del subcontinente indio correspondían a la llamada civilización del Valle del Indo (aprox. 2350-1750 a C).
Los refugios roqueros de Bhimbetka, con sus pinturas rupestres, fueron declarados por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 2003, siendo el más antiguo bien cultural de los 24 sitios de la India 

clasificados en esta categoría.

Cuevas de Bhimbetka (Madhya Pradesh, India). 
Pinturas rupestres de varias épocas

El sitio de Bhimbetka funcionó como un centro de actividad humana desde la Edad de Piedra hasta la Edad Media. Los estudios arqueológicos han revelado una secuencia continua de culturas que va del acheliense tardío (paleolítico inferior) al mesolítico tardío.
La cronología de las pinturas rupestres abarca varias eras. Las más antiguas datan del paleolítico final y tienen aproximadamente 12.000 años. Las hay del mesolítico, neolítico, calcolítico y también de la Edad Antigua. Las más recientes son medievales y tienen unos 1.000 años de edad.


Barabar Hills (Bihar, India). Paisaje

Taladradas en los peñascos de gneis (una roca metamórfica parecida al granito) que se amontonan en caprichosas formaciones sobre las colinas de Barabar, se abren las oscuras bocas de un número indeterminado de cavidades artificiales.
Estas 'cuevas' fueron excavadas en el siglo III a C, por encargo de Ashoka, el emperador que se convirtió al budismo, para uso de ciertos ascetas llamados ajivika, devotos de una secta religiosa que no era budista sino relacionada con el jainismo y que encontraron en estos remotos parajes un lugar ideal para el retiro eremítico, en un entorno natural placentero y a la vez salvaje.


Barabar Hills (Bihar, India). 'Cueva' de Lomas Rishi

Las edificaciones talladas en los peñascales de las colinas Barabar son importantes, pese a su relativa sencillez, porque reproducen en sólida y duradera roca algunos de los tipos de edificios de madera que se construían en aquellos lejanos tiempos.
Cada detalle de carpintería está minuciosamente calcado en la roca viva.
Estas 'cuevas' constituyen los ejemplos más arcaicos que se conocen de arquitectura rupestre en la India, país que iba a desarrollar esta modalidad constructiva hasta niveles de increíble complejidad y virtuosismo.

Barabar Hills (Bihar, India). 'Cueva' de Lomas Rishi. Puerta

La 'cueva' popularmente llamada Lomas Rishi es un caso excepcional, por ser la única que tiene una fachada con decoración escultórica. Su portal de entrada está enmarcado por un arco ligeramente apuntado, rematado con un pináculo, cuyo perfil recuerda lejanamente las formas de la hoja del árbol de Bodhi.
Estamos ante el primer caso que se conoce de un elemento icónico que será para siempre recurrente en la arquitectura de la India: el llamado arco-chaitya.
El arco está aparentemente sostenido por cabezas de vigas simuladas, y descansa sobre dos pilares inclinados, imitando la antigua arquitectura de madera, hoy perdida.

Barabar Hills (Bihar, India). 'Cueva' de Lomas Rishi. Detalle de la puerta

Una especie de arquivolta muestra relieves de nueve elefantes 

entre stupas y otra simula un trabajo de celosía.
Los elefantes están perfectamente tallados, hecho que sorprende en una época en que el arte de la India estaba en su infancia. El cincel fue manejado con tal precisión que no cabe duda de que sus artífices no eran novatos en su especialidad, que llevaban generaciones de experiencia a sus espaldas.

Barabar Hills (Bihar, India). Lingas rupestres 

Otros farallones roqueros de las colinas Barabar esconden otras cuevas, como Karna Kaupar o Visvajhopri, en las que, con ligeras variantes, se repite el modelo descrito. Paseando por los alrededores se puede uno topar con multitud de estatuas, nichos y lingas tallados en las rocas caballares, ya de épocas posteriores.

Los comienzos del arte budista e hindú
Bhaja (Maharashtra, India). Vista general del complejo rupestre

Complejo monástico rupestre del budismo primitivo o hinayana, los acantilados de Bhaja están perforados con 18 cuevas artificiales. Datan del siglo II a C, época del dominio de la dinastía shatavahana, y se consideran las más antiguas de la India, después de las de Barabar Hills.
Bhaja (Maharashtra, India). El chaitya más antiguo de la India (siglo II a C)


El chaitya de Bhaja es el primer edificio que se conoce de estas características. Aunque la fachada de carpintería ha desaparecido, todavía preserva gran parte de su estructura interna, semejante a una gran cueva que se abre en los paredones rocosos de la montaña. Su arquitectura es un facsímil en roca de los santuarios construidos en madera en aquella época, 
de los que no quedan vestigios.

Bhaja (Maharashtra, India). Detalle de la decoración del chaitya

El interior del chaitya de Bhaja es muy austero en su ornamentación, pero el frontispicio que rodea la boca de la 'cueva' despliega ya los componentes estilísticos (arcos-chaitya, vedikas o balaustradas, celosías, etc.) que van a hacerse omnipresentes en la arquitectura budista de los siglos posteriores.

Bhaja (Maharashtra, India). Interior del chaitya, 

con stupa al fondo y viguería de madera en la bóveda

El interior del chaitya de Bhaja es rectangular, prolongado en un ábside, y está subdividido por una columnata que recorre su perímetro, rodeando el stupa central monolítico tallado en la roca del suelo.
Las columnas son de fustes de sección octogonal, sin capiteles ni basas, y están inclinadas a la manera de los postes de madera de las estructuras análogas realizadas en carpintería.

Bhaja (Maharashtra, India). Símbolos budistas en las columnas



Bhaja (Maharashtra, India). Vihara o alojamiento de monjes

A uno y otro lado de la entrada, el chaitya de Bhaja está flanqueado por dos viharas adyacentes.
Un vihara es un monasterio, un alojamiento de monjes. El edificio rupestre se articula alrededor de una sala central, por lo general cuadrada y de techo plano, tres de cuyas paredes están horadadas por puertas que comunican con las celdas individuales donde pernoctaban los eremitas, y la cuarta se abre a un vestíbulo porticado (o veranda) que da al exterior. La sala central funciona como un patio para reuniones.

Bhaja (Maharashtra, India). Stupas rupestres exteriores.

Un poco más allá hay tallada en el acantilado una sala rupestre cuyo interior está literalmente colmado con un grupo de soberbios stupas monolíticos, algunos de los cuales tocan el techo con su harmika o remate.




Bhaja (Maharashtra, India). Vestíbulo de vihara con relieves

Las esculturas rupestres más antiguas de la India son, después del pequeño friso de elefantes de Lomas Rishi en Barabar Hills, los bajorrelieves de una pared lateral en el porche de un pequeño vihara de Bhaja.
Habitualmente son interpretados como representaciones del dios de la lluvia Indra montado en su elefante Airavata y el dios-sol Surya galopando en su carro de caballos, que aplasta a un genio, personificación de las tinieblas.


Bhaja (Maharashtra, India). Relieve de Surya

Relieve de Indra

Bhaja (Maharashtra, India). Capitel

Relieves

Resulta evidente que estos relieves no son imitaciones de prototipos de madera, sino más bien reflejan una tradición de escultura en terracota, de la que hay abundantes ejemplos en la India del norte. La influencia del trabajo en terracota se detecta en las formas elongadas y amorfas de los relieves, y en las finas estrías usadas para describir los pliegues de los vestidos y los ornamentos, técnicas apropiadas para el modelado de la cerámica húmeda.
Por sus similitudes estilísticas con el stupa de Bharut –las posturas y los contornos planos de los cuerpos– se puede deducir que esta fase incipiente de la escultura de la India occidental tuvo lugar hacia el siglo II a C.

Bedsa (Maharashtra, India). Vista general

Bedsa (Maharashtra, India). Vista general


Bedsa (Maharashtra, India). Chaitya. Fachada

La fachada del chaitya de Bedsa está precedida por una veranda o vestíbulo porticado con cuatro columnas de capiteles de influencia persepolitana.

Bedsa (Maharashtra, India). Chaitya. Capiteles de fachada


Los capiteles del chaitya de Bedsa se componen de un motivo campaniforme coronado de un cojinete, un ábaco en forma de pirámide escalonada invertida, y, rematando el conjunto, un grupo escultórico formado por ninfas que cabalgan sobre elefantes o caballos, 

a la manera de los capiteles de Karla.
La calidad de estas esculturas ya no tiene nada de balbuciente y 
delata una mano de maestro.

Bedsa (Maharashtra, India). Chaitya. Capitel

Bedsa (Maharashtra, India). Chaitya. Capitel

En esta fase evolutiva de la escultura rupestre de la India ya no se aprecian influencias del trabajo en terracota. Ello se puede comprobar en los ejemplares escultóricos de los chaityas de Bedsa y de Karla.
Las esculturas de estos sitios poseen grandes afinidades con las del gran stupa de Sanchi, el importante centro budista de Madhya Pradesh, coetáneo de estos complejos rupestres, pero construido en piedras sillares. 

Bedsa (Maharashtra, India). Chaitya. Capitel

Bedsa (Maharashtra, India). Chaitya. Capitel

Bedsa (Maharashtra, India). Chaitya. Vestíbulo

Bedsa (Maharashtra, India). Chaitya. Interior

 Bedsa (Maharashtra, India). Chaitya. Símbolos budistas en las columnas
(Geometría Sagrada, flor de la vida y espiral)


Bedsa (Maharashtra, India). Vihara

Bedsa (Maharashtra, India). Vihara. Interior absidal

Este vihara de Bedsa está tallado con bóveda de medio punto y tiene una planta rectangular prolongada en el fondo por un ábside semicircular: un caso muy inhabitual en este tipo de residencias monásticas.

Karla (Maharashtra, India). Chaitya. Fachada

Columna de leones

En el acceso al chaitya de Karla, lo primero que ve el visitante es un simha-stambha, una monumental columna monolítica exenta coronada por un capitel de leones, que es la superviviente de las dos columnas de este tipo que flanqueaban la entrada al santuario. Los cuatro leones, adosados por el dorso, reposan sobre un gatha o recipiente de agua invertido de aspecto campaniforme, en una composición muy similar a la del célebre capitel de Ashoka conservado en el museo de Sarnath, 
que es el emblema o escudo de la India.

Karla (Maharashtra, India). Chaitya. Vestíbulo 

Karla (Maharashtra, India). Chaitya. Vestíbulo

Las paredes laterales del vestíbulo del chaitya de Karla 

están talladas en el nivel bajo 
con dos grupos de tres voluminosos elefantes que antaño
 lucían colmillos de marfil.

Karla (Maharashtra, India). Chaitya. Decoración del vestíbulo

Los niveles superiores del vestíbulo están recubiertos por rangos superpuestos de elementos arquitectónicos budistas, como vedikas o balaustradas, arcos-chaitya y ventanas ciegas con falsas celosías.

Karla (Maharashtra, India). Chaitya. Relieves en el vestíbulo

El mayor logro artístico de esta región y época, y uno de los mayores de toda la escultura india, reside en los grandes paneles encuadrando altorrelieves de maithunas o parejas amorosas, ubicadas en el vestíbulo del chaitya de Karla.


El arte arcaico de la India alcanza aquí una de sus cumbres, mostrando robustas figuras masculinas y femeninas llenas de vigor y vida, un tanto desproporcionadas de anatomía, ataviadas con joyas, tocados, el torso desnudo, cubiertas de cintura para abajo con exóticos atuendos.
Es evidente el parecido con la decoración escultórica del gran stupa de Sanchi, aunque las estatuas de Karla son de mayor tamaño y poseen un más acusado sentido de la monumentalidad.

Karla (Maharashtra, India). Chaitya. Elefantes y maithuna

Maithuna o pareja de amantes

Karla (Maharashtra, India). Relieves en el vestíbulo



Karla (Maharashtra, India). Chaitya. 
Símbolos budistas en las columnas (stupa y simha-stambha)

Karla (Maharashtra, India). Chaitya. Interior

Franqueado su umbral, la nave del chaitya de Karla sobrecoge por su desnuda esbeltez y su pureza de líneas, que evocan la austeridad de la arquitectura cisterciense. Filas de columnas, con magníficos capiteles historiados, dividen el interior de la nave y rodean el stupa del ábside, conformando un corredor de circunvalación.
Todas las líneas, todas las perspectivas confluyen en un punto focal ocupado por el stupa, el objeto de culto principal del santuario.

Karla (Maharashtra, India). Chaitya. Circunvalación ritual en torno al stupa

Karla (Maharashtra, India). Chaitya. Columnata

Karla (Maharashtra, India). Chaitya. Columnas y vigas de madera

Las columnas, con fustes de sección octogonal, descansan sobre unas basas en forma de gatha o vasija, a las cuales corresponden, justo debajo de cada capitel, otras vasijas acanaladas e invertidas (campaniformes).
Encima hay un cuádruple ábaco sobre el que se asientan las esculturas del capitel, ejecutadas con gran refinamiento y muy bien conservadas pese a lo delicado de su talla.

Karla (Maharashtra, India). Chaitya. Capiteles 

Junnar (Maharashtra, India). Grupo Budh Lena (Manmodi Hill). 
Vihara y chaitya

Cerca del pueblo de Junnar, en las escarpaduras de Manmodi Hill, semiocultos por la vegetación, hay tres grupos de edificios monásticos rupestres, muy poco visitados, si no es por algunos campesinos que trepan la colina para depositar ofrendas.
El grupo Budh Lena comprende un chaitya inacabado y varios viharas bien conservados (siglo I d C).

Junnar (Maharashtra, India). Grupo Budh Lena (Manmodi Hill). 
Chaitya. Fachada

Junnar (Maharashtra, India). Grupo Budh Lena (Manmodi Hill). 
Chaitya. Tímpano

En el pétalo central del semi-loto aparece la imagen de Gajalakshmi, diosa de la felicidad y la riqueza, flanqueada en los pétalos contiguos por dos elefantes que vierten sobre ella libaciones con sus trompas. Los budistas comparten con los hinduistas esta imaginería, pues Lakshmi es también consorte de Vishnu.
En los restantes pétalos se muestran figuras de yakshas y yakshinis, espíritus de la naturaleza masculinos y femeninos, omnipresentes tanto en el arte budista como en el hindú.


Junnar (Maharashtra, India). Grupo Budh Lena (Manmodi Hill). Chaitya. Remate de la fachada

Junnar (Maharashtra, India). Grupo Budh Lena (Manmodi Hill). 
Chaitya inacabado

Junnar (Maharashtra, India). Grupo Budh Lena (Manmodi Hill). 
Vihara en ruinas

Junnar (Maharashtra, India). Grupo Budh Lena (Manmodi Hill). Vihara

Junnar (Maharashtra, India). Grupo Budh Lena (Manmodi Hill). 
Vihara. Decoración

Junnar (Maharashtra, India). Grupo Amba-Ambika (Manmodi Hill). 
Fachada de chaitya

Junnar (Maharashtra, India). Grupo Amba-Ambika (Manmodi Hill). 
Vihara en ruinas

Junnar (Maharashtra, India). Grupo Amba-Ambika (Manmodi Hill). 
Vihara. Inscripción

Antiguas inscripciones incisas en los monumentos precisan que éstos fueron esculpidos gracias a la generosidad de mercaderes, artesanos y cofradías de profesionales.


Junnar (Maharashtra, India). Grupo Bhima Skandar (Manmodi Hill). 
Vihara y chaitya

Junnar (Maharashtra, India). Grupo Bhima Skandar (Manmodi Hill). 
Chaitya

El chaitya del grupo Bhima Skandar posee también una veranda con columnas ornadas de ghatas, en este caso rematadas por un ábaco en forma de pirámide escalonada invertida. Las columnas descansan sobre un parapeto tallado como una balaustrada y sostienen un balcón a la altura de la ventana-chaitya.

Junnar (Maharashtra, India). Grupo Bhima Skandar (Manmodi Hill). 
Chaitya inacabado

Junnar (Maharashtra, India). Lenyadri Hill

A 5 km al norte de la localidad de Junnar se levanta la colina de Lenyadri, en cuyos acantilados, a considerable altura, se divisa desde lejos un numeroso grupo de cavidades rupestres excavadas en los siglos I y II d C, que se abren adyacentes y alineadas a todo lo largo del farallón roquero.

Junnar (Maharashtra, India). Lenyadri Hill. Chaitya de Ganesh Lena. Interior

En Lenyadri Hilll destaca el chaitya llamado Ganesh Lena, de fachada inacabada mas no así su interior, de reducidas dimensiones (15 m de largo) pero de admirables proporciones, y, aunque comprimida en un espacio pequeño, de gran riqueza decorativa.
Las vigas en forma de costillas que aparentan sustentar la bóveda, aunque igualmente superfluas desde un punto de vista estructural, ya no son de madera sino de piedra.
 
Chaitya de Ganesh Lena. Columnas

Las cinco columnas a cada lado de la nave del chaitya están talladas con el mismo perfil y casi el mismo preciosismo que las de Karla, que son mucho mayores. Sin embargo, el motivo de los capiteles de Karla a base de jinetes sobre elefantes ha sido aquí sustituido por figuras meramente zoomorfas, como parejas de tigres, elefantes y animales fantásticos.
El estilo apunta al siglo I d C como probable fecha de ejecución.


Aurangabad (Maharashtra, India). Chaitya

A media ladera de un monte de las afueras de Aurangabad existe un complejo rupestre budista, dividido en dos grupos de cuevas artificiales. El grupo occidental se compone de un santuario o chaitya de la época del budismo hinayana (siglo II d C), y cuatro recintos monacales o viharas excavados en el acantilado rocoso en la época mahayana (siglos VI-VII d C).
El único chaitya hinayana del complejo está muy dañado, y carece de toda ornamentación escultórica. La presencia del Buda está insinuada por el pequeño stupa en medio del ábside. La bóveda reproduce en piedra las vigas curvadas de las techumbres de las construcciones de madera.


Aurangabad (Maharashtra, India). Buda mahayana

Aurangabad (Maharashtra, India). Vihara mahayana

Relieves en columna

Aurangabad (Maharashtra, India). 
Danzarina bailando al son de una orquesta de mujeres

Entre los múltiples y excelentes relieves que embellecen los interiores de las grutas de Aurangabad, el vihara nº 7 del grupo oriental custodia una joya: el grupo escultórico de una bailarina que danza al son de la música de una orquesta de mujeres. El cuerpo de la bailarina se contornea con la triple flexión (tribhanga), que es una postura canónica en la escultura clásica 
de la India.

Aurangabad (Maharashtra, India). Buda con Ganesh


El grupo oriental del complejo rupestre de Aurangabad se compone de cuatro viharas mahayana más esta enigmática gruta artificial donde convive una imagen de Buda con una imagen de Ganesh: budismo e hinduismo en un mismo santuario, un claro ejemplo del sincretismo que a menudo se produce en las religiones de la India.

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